
En los últimos dos años, el mercado laboral argentino registró un aumento de 376.000 puestos de empleo informal, mientras la tasa de desocupación subió al 7,5% y el empleo registrado experimentó una fuerte contracción, especialmente en sectores como el comercio y la industria manufacturera, donde predominó la sustitución por formas precarias de trabajo.
En el período analizado, la tasa de empleo descendió de 45,8% a 45%, lo que refleja una menor proporción de la población con ocupación. Proyectado al total del país, esto implica alrededor de 13 millones de trabajadores registrados frente a unos 9 millones en situación informal.
De los empleos no registrados, más del 60% corresponden a asalariados, mientras el resto son trabajadores por cuenta propia.
La consultora Invecq, en base a las cifras del INDEC, indicó que "el crecimiento de la informalidad no se reduce a las nuevas modalidades de trabajo por plataformas —que quedarían capturadas en el rubro Transporte y Comunicaciones—, sino que se extiende a sectores tradicionales. El comercio sumó 210.000 puestos informales mientras los registrados privados en ese rubro apenas crecieron 4.000; mientras que la industria manufacturera sumó 87.000 trabajadores no registrados al tiempo que perdió 63.000 puestos formales”.

En el sector privado, los asalariados registrados cayeron en 182.000 puestos, y en el público se perdieron 80.000 empleos formales, totalizando una reducción de 262.000 posiciones con cobertura social.
El Informe de Invecq agregó que “parte de los trabajadores que antes operaban dentro del sistema formal pasaron a la informalidad o solo encontraron empleo bajo esa condición. Un caso distinto es el de la construcción, que perdió simultáneamente puestos formales e informales —47.000 y 96.000, respectivamente—, en una dinámica que refleja la contracción directa de la actividad. El sector fue fuertemente golpeado en 2024, con una caída de 27%, y en 2025 apenas logró una recuperación parcial de 5,9%”.
Cantidad y calidad
Por su parte, la Fundación Mediterránea señaló que “el problema no se limita únicamente a la falta de empleo, sino también a la calidad y a la capacidad de los puestos existentes para sostener ingresos. Cuando se incorpora esta dimensión, la imagen del mercado laboral cambia de manera significativa. Al sumar a los desocupados con los ocupados que buscan trabajar más horas o mejorar su situación laboral, la presión sobre el mercado de trabajo asciende a 24% de la población económicamente activa. En términos absolutos, esto equivale a más de 5 millones de personas. Se trata de una magnitud que relativiza la lectura basada exclusivamente en la tasa de desempleo, ya que muestra que el ajuste del mercado laboral no solo opera por la cantidad de empleo disponible, sino también por su calidad”.
La Consultora LCG agregó que "los indicadores del mercado de trabajo mostraron un empeoramiento general respecto de un año atrás y contra el trimestre anterior". Dijo que "aunque la tasa de desocupación se incrementó considerablemente, entendemos que el ajuste del mercado de trabajo continúa siendo vía calidad (cambiando empleo asalariado por cuentapropista) y vía precio (baja de salarios), tal como sucedió en 2024".